¡Escándalo internacional con sabor a caipirinha! La Fiscalía Federal de Brasil ha abierto una investigación para destapar si el infame Jeffrey Epstein, el millonario estadounidense y delincuente sexual, tejió una red de operaciones turbias en tierras cariocas. Esto estalla tras la última tanda de documentos desclasificados que revelan conexiones más sospechosas que un mensaje de “ganaste un premio” en WhatsApp.
Según los papeles, Epstein tenía un Número de Identificación Fiscal brasileño, como si planeara abrir una tienda de souvenirs. Además, un socio suyo intentó comprar una revista de moda en el país, mientras una mujer brasileña fue captada en Río Grande del Norte, posiblemente para actos sexuales bajo las órdenes del magnate en EE. UU. Por si fuera poco, otra brasileña aparece como su contacto principal, una especie de “agente de campo” para montar una red de tráfico de mujeres. Esto huele peor que un pescado olvidado en la playa.
La investigación arrancó tras una denuncia en ese mismo estado, y ahora la Unidad Nacional contra el Tráfico de Personas (UNTC) en Brasilia está metida de lleno en el caso. La Fiscalía, más reservada que un vecino chismoso detrás de la cortina, no suelta más detalles para “proteger a las víctimas” y por la sensibilidad del asunto. Pero vamos, esto parece un guion de serie de Netflix, solo que sin final feliz.
¿Será Brasil un capítulo más en la saga de Epstein o solo un cameo? Mientras la UNTC desentraña este lío, el país entero espera respuestas con más intriga que en el final de una telenovela. ¡Esto está que arde!


