¡España entra al rescate! En un gesto que parece sacado de una novela de solidaridad, el Ministerio de Asuntos Exteriores anunció que brindará ayuda humanitaria a Cuba, un país que está más apretado económicamente que un turista en un mercado de rebajas. La asistencia, canalizada a través de la ONU, incluirá alimentos y productos sanitarios de primera necesidad.
La noticia llegó tras una reunión en Madrid entre el ministro español José Manuel Albares y su homólogo cubano, Bruno Rodríguez. Aunque no se dieron detalles de cantidades ni fechas, el mensaje es claro: España quiere aliviar el sufrimiento de una isla que enfrenta una crisis energética brutal. Desde la caída de Nicolás Maduro, Venezuela dejó de enviar petróleo, y las amenazas de Washington de imponer aranceles a quien venda combustible a Cuba han apretado aún más el nudo.
El gobierno cubano, en modo emergencia, restringió desde el lunes la venta de combustible y recortó un transporte público que ya estaba más parado que un meme viejo. Apagones, escasez de comida y medicinas son el pan de cada día. Rodríguez, tras pasar por China y Vietnam, aprovechó su escala en Madrid para reforzar el diálogo político y económico, denunciando en X la «creciente agresión» de EE. UU. y el endurecimiento del embargo.
Ambos países buscan fortalecer la cooperación en un mundo que parece un tablero de Risk descontrolado. Mientras Cuba lucha por no apagarse del todo, España juega el papel de amigo que presta el cargador en el momento más crítico. ¿Será esta ayuda un salvavidas o solo una tirita en una herida gigante?


