¡Atención, marineros del crimen! Estados Unidos convirtió el Pacífico oriental en su campo de tiro personal, derribando una lancha sospechosa de narcotráfico el jueves. Según el Comando Sur, la embarcación era tan discreta que parecía sacada de un tutorial de «cómo ser ninja en el mar».
El ataque, calificado de «letal» por el SOUTHCOM, dejó un saldo trágico: dos presuntos narcos perdieron el juego de la vida, mientras un sobreviviente fue rescatado por la Guardia Costera, quien llegó como el héroe tardío de una película de bajo presupuesto. Los cuerpos y el afortunado fueron entregados a Costa Rica, que seguro se preguntó si esto era un regalo o una devolución. El SOUTHCOM no dio detalles jugosos, solo aseguró que la lancha navegaba por «rutas conocidas de narcotráfico». ¿Pruebas? Bueno, digamos que confían mucho en su instinto.
Desde septiembre, Estados Unidos ha estado en modo «Rambo marítimo», con más de 150 presuntos traficantes fuera de combate en el Pacífico y el Caribe. Donald Trump, autoproclamado general en esta guerra contra los «narcoterroristas», parece estar jugando a un videojuego sin modo difícil. Sin embargo, no todos aplauden: expertos en derecho internacional y organizaciones de derechos humanos gritan que esto huele a ejecuciones extrajudiciales. ¿Atacar civiles sin amenaza directa? Eso es más turbio que un reality show de bajo presupuesto.
Al final, el debate sigue tan agitado como el mar en tormenta. ¿Es justicia o un simple «te vi, te disparé»? Mientras tanto, las olas del Pacífico guardan más secretos que un grupo de WhatsApp de oficina.


