
¡Sorpresa en los Andes! Estados Unidos, en un giro más inesperado que un final de telenovela, ha decidido ser el mejor amigo de Bolivia en sus charlas con los grandes bancos multilaterales. Así lo anunció Christopher Landau, subsecretario de Estado, mientras tomaba un mate diplomático en La Paz. ¿Será amor verdadero o solo un coqueteo estratégico?
Todo esto ocurrió tras la investidura del presidente boliviano Rodrigo Paz el 8 de noviembre, donde Landau encabezó la delegación estadounidense con una sonrisa más amplia que la de un vendedor de autos usados. Según él, Washington está listo para reconstruir puentes con Bolivia después de años de darse la espalda como exnovios resentidos. Prometieron apoyo económico y diplomático, como si fueran el amigo rico que siempre paga la cuenta en la cena.
Pero no todo es miel sobre hojuelas. Las relaciones entre ambos países han sido más frías que un invierno en el Altiplano, y este acercamiento suena a esos propósitos de Año Nuevo que nunca se cumplen. ¿Será que EE. UU. quiere un aliado en Sudamérica o solo busca un selfie diplomático para presumir en redes sociales? Landau insistió en que van en serio, pero el historial de promesas gringas tiene más giros que una montaña rusa.
Mientras tanto, Bolivia podría sacar provecho de este romance inesperado, siempre que no se deje llevar por las flores y los chocolates diplomáticos. ¿Resultado? Una relación que podría ser más complicada que un chat de grupo en WhatsApp, pero con potencial de final feliz. O al menos, de un buen meme.

