¡Atención, América del Sur! Este lunes, Estados Unidos y Paraguay sellaron un acuerdo militar en Washington que suena más a guion de película de acción que a diplomacia. Firmado por Marco Rubio, jefe de la diplomacia yanqui, y Rubén Ramírez Lezcano, su contraparte paraguaya, el Acuerdo sobre el Estatus de las Fuerzas (SOFA, por sus siglas en inglés) pone las reglas del juego para que los soldados estadounidenses paseen por tierras guaraníes como si fueran estrellas invitadas en un reality de supervivencia.
Según el Departamento de Estado, este pacto no es solo para lucir uniformes. Facilita entrenamientos conjuntos, asistencia humanitaria y respuestas a desastres, además de otros “intereses compartidos en seguridad”. Vamos, que si hay un huracán o una emergencia, los gringos llegarán con sus helicópteros como si fueran los Avengers. Rubio aseguró que esto refleja un compromiso para trabajar codo a codo con Paraguay en temas de seguridad regional, como si fueran compañeros de gimnasio levantando pesas diplomáticas.
Estos acuerdos SOFA no son nuevos; Estados Unidos los tiene regados por el mundo como souvenirs, definiendo derechos y responsabilidades de sus tropas en suelos extranjeros. Es como un manual de “cómo no meter la pata en casa ajena”. Pero, ¿será este pacto un verdadero escudo para Paraguay o solo una excusa para que los yanquis planten su bandera un poquito más al sur? Mientras tanto, la región observa, preguntándose si esto es cooperación o el inicio de una nueva temporada de “Base Americana: Edición Paraguay”.


