¡Agárrense los pasaportes, que Oriente Medio está más caótico que un Black Friday en un centro comercial! Decenas de miles de viajeros, atrapados por la guerra, por fin ven la luz con vuelos de evacuación este martes. Eso sí, la región sigue siendo un polvorín: Catar frustró ataques iraníes en el aeropuerto de Doha, mientras el conflicto entre EE. UU., Israel e Irán tiene los cielos más cerrados que un paraguas en tormenta.
Desde el sábado, los ataques y contraataques entre Teherán, los Estados del Golfo e Israel cancelaron 12,903 vuelos hasta el lunes, según Cirium, o sea, el 40% de las conexiones. Hablamos de un millón de pasajeros varados, más o menos el equivalente a llenar un estadio gigante cada día. Dubái, con su mega aeropuerto DXB, vio cancelaciones del 100% el domingo, bajando apenas al 93.5% el lunes. Emirates, Flydubai y Aeroflot lograron despegar tímidamente, mientras en Amán los aviones de Royal Jordanian esquivan el espacio aéreo israelí como si jugaran al Mario Kart.
Arabia Saudita y Omán mantienen sus cielos abiertos, convirtiéndose en el desvío favorito de vuelos Europa-Asia. Pero Irak, Israel, Kuwait, Libia y Catar son zona prohibida para aviones civiles. Países como India, Francia (con 400,000 ciudadanos en la región), Alemania (30,000 atrapados), Italia, Reino Unido y España organizan repatriaciones. Un avión de Etihad aterrizará en Madrid esta noche con evacuados.
Mientras tanto, aerolíneas como Air France y Finnair cancelan rutas hasta nuevo aviso. ¿Volar a Oriente Medio? Mejor esperar a que el drama baje de nivel, o al menos a que sirvan palomitas en el aeropuerto.


