¡Tragedia y bronca política en Morelos! El lunes 2 de marzo, la Fiscalía General del Estado confirmó el hallazgo del cuerpo sin vida de Kimberly Joselin Ramos Beltrán, estudiante de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), desaparecida desde el 20 de febrero. Su feminicidio desató manifestaciones en la comunidad universitaria y un grito unánime por justicia y seguridad en un estado que parece un campo minado.
El caso no solo sacudió a los estudiantes, sino que prendió la mecha de críticas feroces. El PRI, desde su cuenta en X, exigió una investigación a fondo y castigo ejemplar para los responsables, mientras le daba con todo al gobierno estatal. Según el tricolor, esto no es un hecho aislado, sino el resultado de una administración “inepta e incompetente” que no puede garantizar ni lo básico: la seguridad. Apuntaron directo a la gobernadora Margarita González Saravia y a Morena, acusándolos de abandonar a los morelenses en medio de una crisis que “ya no se puede ocultar”.
Mientras el PRI dispara con todo, el gobierno estatal intenta apagar el incendio. González Saravia anunció en X un Plan Integral de Seguridad junto a la UAEM, prometiendo trabajar con “sensibilidad y apego a la ley”. También juró estar del lado de las mujeres, aunque muchos dudan si eso será suficiente para calmar las aguas revueltas.
Morelos está que arde entre el dolor por Kimberly y la furia contra las autoridades. ¿Será este el empujón para un cambio real o solo otro capítulo de promesas vacías? La justicia para la joven es el gol que todos esperan, pero el partido sigue empatado.


