¡Agárrense los sombreros, que esto parece un guion de película de acción! La Fiscalía General de la República (FGR) está metida de lleno en el misterio del descarrilamiento en el Corredor Interoceánico de Oaxaca. Entre necropsias terminadas y un tren que parece haber tenido una crisis existencial, prometen justicia más rápido que un mariachi en una fiesta.
El equipo de la FGR no para: han revisado cada tornillo del tren, interrogado a la tripulación como si fueran sospechosos de una novela de Agatha Christie y, lo más emocionante, están a punto de descifrar la “caja negra”, o “pulser”, que seguro guarda más secretos que un diario adolescente. Todo esto mientras trabajan con la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) para que los afectados reciban apoyo, porque no solo se trata de resolver el caso, sino de reparar corazones rotos y bolsillos vacíos.
Las inspecciones en el lugar del incidente continúan, con el Ministerio Público Federal liderando la misión como un superhéroe sin capa. Cada dato se maneja con más cuidado que un pastel de bodas, respetando protocolos y cadenas de custodia. Además, la coordinación con autoridades federales y estatales parece más sincronizada que una coreografía de TikTok, todo para garantizar que no quede piedra sin remover.
Mientras tanto, la FGR jura mantenernos al tanto de cada giro de esta trama. ¿Será la caja negra el chismoso que revele todo? Esto está más intrigante que esperar el final de una telenovela. Paciencia, que pronto sabremos si el tren solo tuvo un mal día o si hay más drama detrás.


