El pasado martes por la noche, una fiesta infantil en un parque de San Francisco del Rincón, Guanajuato, pasó de piñatas a pesadilla cuando hombres armados irrumpieron como villanos de serie de Netflix. Alrededor de las 10:00 p.m., en la calle 5 de Mayo de la colonia Renovación, abrieron fuego indiscriminado contra los asistentes, dejando un saldo trágico: un hombre de 36 años falleció y 10 personas resultaron heridas, incluyendo ocho menores de entre 6 y 10 años.
Testigos relataron el caos mientras vecinos, desesperados por la lentitud de emergencias, jugaron de héroes y trasladaron a los heridos a un hospital comunitario por su cuenta tras llamar al 911. De los ocho niños afectados, tres ya fueron dados de alta y cinco permanecen hospitalizados, aunque fuera de peligro. Las autoridades de salud aseguraron que todos reciben atención especializada y seguimiento, intentando calmar los ánimos en una situación más tensa que un final de temporada.
La Fiscalía de Guanajuato ya investiga, pero hasta ahora no hay detenidos ni pistas claras sobre el móvil. ¿Ajuste de cuentas? ¿Error garrafal? Nadie sabe, y el silencio oficial es más intrigante que un cliffhanger. Mientras, la comunidad se pregunta cómo una celebración con globos terminó en un guion de terror.
Este ataque deja claro que la realidad en algunas zonas supera cualquier ficción de Hollywood. La inocencia de una fiesta infantil fue destrozada, y ahora todos esperan respuestas más rápidas que las ambulancias. Porque, seamos sinceros, nadie debería necesitar un chaleco antibalas para romper una piñata.


