¡Agárrense, que el culebrón digital se pone bueno! La justicia francesa allanó ayer las oficinas de X en París y citó a declarar en abril a su dueño, Elon Musk, por una investigación sobre presuntas irregularidades en la red social. Los cargos van desde sesgos en los algoritmos, denunciados por diputados, hasta complicidad en la difusión de imágenes de abuso infantil.
Musk, que no se queda callado ni bajo agua, calificó el allanamiento en X como un «ataque político». En un tuit ardiente, sugirió que las autoridades francesas deberían enfocarse en atrapar criminales sexuales en vez de meterse con su plataforma. Como si fuera poco, también arremetió contra el jefe del gobierno español, Pedro Sánchez, llamándolo «tirano y traidor al pueblo de España», acompañado de un emoji de popo. ¿Madurez? No la busques aquí.
El ataque a Sánchez vino tras un discurso del español en la Cumbre Mundial de Gobiernos en Dubái, donde propuso prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años. Musk, defensor acérrimo de la libertad digital (o de su negocio, según cómo lo veas), no se contuvo y soltó el insulto como si estuviera en un chat de gamers enfurecidos.
La investigación en Francia pone a X bajo la lupa por cómo sus algoritmos podrían estar manipulando información, además de los graves señalamientos sobre contenido ilegal. Mientras, Musk sigue peleando en dos frentes, contra jueces franceses y políticos españoles, como un cowboy digital sin sheriff que lo frene. ¿Se calmará el magnate o seguirá tirando tuits como granadas? Esto está más caliente que un servidor sobrecargado.


