¡Agárrense, que la frontera entre Guatemala y México está más caliente que un chile relleno en microondas! Este lunes, un choque entre militares guatemaltecos y un supuesto grupo armado mexicano, que decidió hacer turismo sin visa, dejó a un soldado herido en la pierna. El pobre ya está fuera de peligro, pero seguro camina con estilo.
El drama ocurrió en la línea divisoria de Huehuetenango y San Marcos, donde estos presuntos delincuentes mexicanos entraron como si fuera su patio trasero. Según Pamela Figueroa, vocera del ejército guatemalteco, los intrusos no solo cruzaron, sino que llegaron disparando contra comunidades locales como si estuvieran en un videojuego. Los soldados, que estaban de patrulla, respondieron al fuego, y así se armó el tiroteo del año. Tras el enfrentamiento, reforzaron la zona y encontraron un arsenal digno de película de acción: armas, explosivos, drones y más gadgets que un espía de caricatura.
Esta frontera de casi 1,000 kilómetros es un caos total, con pasos ilegales y narcos operando como si fuera su oficina. No es la primera vez que México cruza la línea; en junio, agentes de Chiapas entraron y dejaron cuatro criminales fuera de juego, lo que provocó una queja formal de Guatemala y un “lo siento” mexicano. Además, unos 100 mexicanos siguen refugiados en una aldea guatemalteca tras huir de la violencia narco en agosto. Ambos países acordaron operaciones conjuntas, pero parece que la paz aquí es más esquiva que señal Wi-Fi en el monte. ¿Lograrán calmar las aguas o seguiremos viendo este reality de balas y fronteras?


