¡Operativo masivo y los narcos en jaque! El lunes 12 de enero de 2026, el Gabinete de Seguridad de México desató una tormenta de redadas en seis estados: Jalisco, Michoacán, Nayarit, Puebla, Sinaloa y Veracruz. La Estrategia Nacional de Seguridad pegó donde duele, con detenciones, armas decomisadas y laboratorios desmantelados.
En Jalisco, Zapopan fue el escenario donde la Guardia Nacional y el Ejército atraparon a tres sujetos con un arsenal que parece sacado de un videojuego: un arma larga, dos cortas, 500 dosis de metanfetamina, cinco vehículos y más. Michoacán no se quedó atrás; en Apatzingán y Aquila, confiscaron armas largas, chalecos tácticos y motos, mientras que en Cuitzeo cayeron dos, incluido un menor, con un montón de fierros y cartuchos. Nayarit, Sinaloa y Veracruz también vieron acción, desde detenciones con metanfetamina hasta el decomiso de granadas y artefactos explosivos en Culiacán. Sinaloa fue un desfile de aseguramientos: armas, cartuchos, vehículos robados y hasta cintas para ametralladora.
El golpe maestro vino con el desmantelamiento de siete laboratorios de metanfetamina en zonas rurales de Culiacán, como El Huejote y Bagrecitos. El Ejército aseguró 3 mil 350 litros de químicos para drogas sintéticas, cortando el suministro como quien desconecta el Wi-Fi en casa de un gamer.
Estos operativos, con la Guardia Nacional, Ejército, Marina, SSPC y FGR en el juego, no solo atraparon maleantes, sino que les pegaron en el bolsillo más duro que una multa de tránsito. ¿Resultado? El crimen organizado está más desorganizado que un grupo de WhatsApp familiar. ¿Durará el efecto o solo es un capítulo más de esta saga interminable?


