¡Drama ártico en el menú! Jens-Frederik Nielsen, primer ministro de Groenlandia, ha salido a defender su tierra helada tras los dardos venenosos de Donald Trump. El magnate estadounidense, frustrado con la OTAN por no sumarse a su guerra contra Irán junto a Israel, tuiteó que la alianza es tan útil como un ventilador en el Polo Norte y remató con un “RECUERDEN GROENLANDIA, ESE GRAN TROZO DE HIELO MAL GESTIONADO”. ¡Ouch!
Nielsen no se quedó callado y, con la dignidad de un pingüino en smoking, replicó a Reuters: “No somos un trozo de hielo. Somos 57,000 personas orgullosas, ciudadanos globales que respetamos a nuestros aliados”. Vamos, que no son un cubito para el whisky de nadie. Insistió en la importancia de mantener el orden geopolítico de posguerra, defendiendo a capa y espada la OTAN y el derecho internacional.
La cosa se puso más caliente que un iglú con calefacción cuando Trump, a principios de año, revivió su obsesión por comprar Groenlandia a Dinamarca, otro miembro de la OTAN. Incluso la Casa Blanca murmuró sobre usar fuerza militar, lo que llevó a Alemania, Francia y otros países europeos a mandar tropas a la isla en plan “estamos contigo, colega”, como si fuera una película de acción de bajo presupuesto. Finalmente, Trump reculó tras charlar con Mark Rutte, secretario general de la OTAN.
¿Y ahora qué? Nielsen pide unidad para defender las reglas del juego internacional, mientras Trump parece seguir soñando con convertir Groenlandia en su nuevo campo de golf polar. Esto está más enredado que un reno en luces navideñas. ¿Quién ganará esta guerra fría 2.0?


