
¡Devolución express! Este viernes, las autoridades de Guatemala entregaron a El Salvador a dos pandilleros “altamente peligrosos” de la Mara Salvatrucha, expulsados previamente por México. La operación, digna de una película de espías, se concretó la noche del jueves en un paso fronterizo, apenas horas después de que México les dijera “hasta nunca”, según Edwin Monroy, vocero de la policía guatemalteca.
Estos dos no son precisamente angelitos. Nelson Ramos, alias “Mamachana”, de 45 años, fue condenado en 2003 a 18 años de cárcel por un combo criminal que incluye asesinato, extorsión, tráfico de drogas y robo agravado. Su compañero, Henry Aguilar, alias “White”, de 26 años, era buscado en El Salvador por “agrupaciones ilícitas”. Ambos forman parte de los cientos de pandilleros que huyeron del país desde que Nayib Bukele lanzó su “guerra” antipandillas en 2022 bajo un régimen de excepción. Este plan, que permite arrestos sin orden judicial, ha sido criticado por grupos de derechos humanos por su dureza.
Bajo este régimen, más de 89,000 personas acusadas de ser pandilleros o colaboradores de la Mara Salvatrucha y Barrio 18 —declaradas “terroristas” por Estados Unidos— han sido detenidas. La estrategia de Bukele ha reducido los homicidios a mínimos históricos, pero las denuncias de inocentes encarcelados llueven como confeti en carnaval. Es un juego de números: menos crímenes, más controversia.
Así que, mientras Guatemala juega al mensajero, El Salvador recibe de vuelta a sus hijos pródigos del crimen. ¿Resolverá esto algo o solo es otro capítulo de este culebrón centroamericano? Solo Bukele y su régimen de excepción tienen la respuesta, y no parece que vayan a aflojar el paso.

