¡El Golfo está más caliente que un horno en plena Navidad! Los ataques de Irán contra la mayor planta de gas natural licuado en Qatar, Ras Lafan, y refinerías en Arabia Saudita y Kuwait han puesto los mercados a temblar este jueves. La guerra, que arrancó el 28 de febrero con ataques de EE. UU. e Israel, ha escalado a un nivel de “quién pega más fuerte” con objetivos energéticos clave. El detonante fue el bombardeo israelí al yacimiento South Pars-North Dome, la reserva de gas más grande del mundo, compartida por Irán y Qatar.
Donald Trump, con su clásica sutileza, aseguró haberle dicho a Benjamin Netanyahu: “No hagas eso otra vez”, refiriéndose a ataques a yacimientos iraníes. Mientras, el canciller iraní, Abás Araqchi, advirtió que no habrá “moderación” si tocan su infraestructura. Los precios del petróleo se dispararon, con el Brent rozando los 114.64 dólares y el WTI superando brevemente los 100, aunque cedieron luego. Desde el inicio del conflicto, el Brent ha subido 40 dólares y el WTI unos 30. ¡Llenar el tanque ahora cuesta más que un boleto VIP!
Irán también bloquea el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo y gas mundial, y países como Alemania, Reino Unido y Francia ofrecen ayuda para asegurar el paso. Arabia Saudita y Qatar, furiosos por los ataques a sus instalaciones, amenazan con responder. El Pentágono dice que no hay plazo para acabar esto, mientras el FMI advierte de inflación y la OMC de una desaceleración comercial.
Con más de 3,000 muertos en Irán y 1,000 en Líbano, según reportes, la guerra opaca celebraciones como el Año Nuevo persa y el fin del Ramadán. Entre bombas y precios por las nubes, la gente solo pide un respiro. ¿Habrá paz o seguiremos jugando al Risk con el mundo?


