La ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, desatada el 28 de febrero, ha convertido a Oriente Medio en un campo de batalla con un saldo devastador. Aunque AFP no pudo verificar independientemente las cifras, los datos de gobiernos, ejércitos y autoridades sanitarias pintan un panorama sombrío. Aquí va el recuento, más triste que un final de telenovela sin resolución.
En Irán, el Ministerio de Salud reportó el lunes más de 1,200 muertos, incluyendo 200 mujeres y 200 niños menores de 12 años, además de 10,000 civiles heridos. La agencia Hrana, basada en EE. UU., eleva la cifra a 1,708 fallecidos, con 1,205 civiles, 194 niños y 187 militares. En Israel, las autoridades cuentan 13 muertos y decenas de heridos por represalias iraníes, con nueve víctimas en Beit Shemesh, cuatro de ellas menores, y dos soldados caídos en Líbano.
Líbano no se salva del horror: su Ministerio de Salud suma 486 muertos y 1,313 heridos, mientras el ejército reporta tres soldados fallecidos. En el Golfo Pérsico, el Centcom y gobiernos locales informan 23 muertos, mayormente militares, incluyendo siete estadounidenses. Kuwait lamenta seis pérdidas, entre ellas una niña de 11 años; Emiratos Árabes Unidos, seis; Arabia Saudita, dos civiles; Baréin, dos; y Omán, un marinero. Catar reporta 16 heridos sin fallecidos.
En Irak, combatientes proiraníes denuncian 16 muertos por ataques aéreos atribuidos a Israel y EE. UU., mientras en el Kurdistán iraquí un guardia y dos combatientes kurdos iraníes perecieron. Jordania registra 14 heridos por restos de misiles y drones iraníes, sin muertos.
Este recuento es un recordatorio brutal de que, mientras los líderes discuten estrategias, son los civiles quienes pagan el precio más alto. ¿Cuándo cambiará el guion de esta tragedia? Solo el tiempo, o un milagro, lo dirá.


