El noreste de México está librando una batalla épica contra un enemigo más sigiloso que un ninja: el gusano barrenador del ganado. Pero hay buenas noticias este 12 de febrero de 2026: la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Agricultura) anunció que en Tamaulipas los focos activos de esta plaga han caído de 23 en diciembre a solo tres, un logro que merece aplausos más fuertes que en un rodeo.
El mérito es de un esfuerzo conjunto entre federales, estatales y productores, quienes han contenido a este bicho que amenaza la sanidad animal y la economía rural como un villano de serie B. El Senasica reporta que 154 trampas instaladas no detectaron ni una mosca fértil en la primera semana de febrero, un cambio brutal frente a las 28 capturadas a finales de 2025. Brigadas sanitarias han recorrido desde ranchos hasta traspatios, mientras campañas de capacitación enseñan a prevenir y reportar sospechas vía WhatsApp o líneas nacionales.
Para evitar que el gusano viaje más que un turista en spring break, se crearon rutas de inspección y puntos de tratamiento para ganado en tránsito. Además, en un giro digno de ciencia ficción, liberaron moscas estériles por aire junto a EE. UU. para sabotear a las poblaciones fértiles. En González, Tamaulipas, a 387 km de la frontera, es donde acecha el enemigo más cercano, pero ya capacitaron a 100 especialistas en vida silvestre para vigilar hasta en Áreas Naturales Protegidas.
En la región Huasteca, que incluye San Luis Potosí y Veracruz, desactivaron el 78% de 83 casos recientes, con más de 350 técnicos en acción bajo el Plan Noreste. ¿Lograrán erradicar esta plaga o seguirá siendo la pesadilla de los ganaderos? Próximos meses, próxima escena de este thriller rural.


