Omar García Harfuch salió al quite este viernes en la mañanera para explicar el desfile de seguridad durante el sepelio de Rubén Oseguera Cervantes, alias El Mencho. Según él, los elementos no eran guardaespaldas del capo, sino ángeles guardianes de la ciudadanía. ¡Qué ternura, casi lloro!
Resulta que el megaoperativo, con la Guardia Nacional y autoridades de Jalisco, fue para evitar disturbios tras los bloqueos e incendios de días previos. Harfuch insistió que no escoltaban a nadie, solo cuidaban el barrio como si fuera un reality de policías y ladrones. Y, oye, funcionó: no hubo bronca durante el entierro el 2 de marzo en el panteón Recinto La Paz, donde unos 80 elementos jugaron a ser porteros VIP, dejando pasar solo a familia y amigos del difunto. Nada de fans curiosos ni paparazzis.
Ahora, no crean que el panteón se convirtió en fortaleza. Harfuch aclaró que no hay operativo permanente para cuidar las flores del Mencho, solo fue un “hasta pronto” bien vigilado. Aunque, hablando de vigilancia, durante el funeral un fotógrafo italiano terminó con más golpes que equipo, cortesía de un tipo de negro. ¿Seguridad o ajuste de cuentas? Misterio.
Recordemos que El Mencho fue abatido el 22 de febrero en un operativo de la Sedena que buscaba arrestarlo, desatando el caos con el Cártel Jalisco Nueva Generación quemando carros por todo el país. El saldo: 25 de la Guardia Nacional, un custodio, un fiscal de Jalisco y 30 del CJNG fuera de juego. Total, Harfuch dice que todo fue por amor al pueblo, pero esto huele más a telenovela de narcos que a misión humanitaria. ¿Será que la próxima vez manden mariachis en vez de tanquetas?


