
¡Cuidado con el brindis! La ingesta regular de alcohol es un factor clave en el desarrollo de hígado graso, y según la Asociación Médica Estadounidense (JAMA), el margen seguro para quienes padecen esta condición es mucho más bajo de lo pensado. Los especialistas advierten que no hay un nivel de consumo completamente libre de riesgo, aunque han establecido umbrales informativos por género.
El hígado graso no alcohólico (EHGNA), que afecta a más del 25% de los adultos, surge principalmente por sedentarismo y mala dieta, pero el alcohol acelera el daño. La JAMA indica que el 90% de los bebedores habituales desarrollan depósitos de grasa hepática, y un 30% progresa a cirrosis. Sin síntomas tempranos, el daño suele detectarse tarde, con inflamación o fibrosis ya avanzada. Un estudio internacional sugiere un límite de 7.4 gramos de alcohol diarios para pacientes con hígado graso, equivalente a un tercio de una lata de cerveza (355 ml) o medio vaso de vino (75 ml). En casos avanzados, la abstinencia total es obligatoria.
El riesgo varía por género: en hombres, se eleva con más de 80 gramos diarios (6-8 cervezas o copas de vino); en mujeres, con más de 50 gramos (4-5 bebidas). Para “consumo seguro” sin hígado graso, la JAMA establece menos de 30 gramos en hombres y 20 en mujeres al día. Sin embargo, con diagnóstico, recomiendan menos de media bebida diaria o, idealmente, cero alcohol. A mayor ingesta, el peligro de cirrosis y cáncer hepático se dispara.
La susceptibilidad depende de genética y salud. Ante dudas, consulta a un especialista. Recursos como la Clínica Universidad de Navarra y MedlinePlus ofrecen guías actualizadas. ¡Proteger tu hígado no es un juego, mejor abstenerse que lamentar!

