La noche del 22 de marzo, autoridades federales dieron un golpe al huachicol en Tlalnepantla, Estado de México, al localizar una toma clandestina en un inmueble de la avenida Río de los Remedios número 18, colonia San Juan Ixhuatepec. El predio, disfrazado de almacén de plásticos y botellas PET, escondía una operación ilícita que dejó al descubierto al menos 25 mil litros de gasolina robada.
El operativo, liderado por la Gerencia de Inteligencia Operativa Logística de Pemex junto a la Fiscalía General de la República y policías estatales, fue fruto de un mes de investigaciones. Al entrar, los agentes hallaron una unidad cargada con el combustible, pero los responsables huyeron por los techos y la parte trasera como en una película de acción. No hubo detenidos, y cuatro sujetos siguen prófugos. El olor a hidrocarburo era tan fuerte que se sentía a metros, lo que alertó a Protección Civil de Tlalnepantla por el riesgo a los vecinos, aunque no se ordenó evacuación, según reportó Itzel Cruz de N+ en vivo.
La zona fue acordonada y la circulación en Río de los Remedios cerrada para facilitar el aseguramiento. Este hallazgo en una área residencial y comercial evidencia cómo el huachicol se camufla en la vida cotidiana. Las pérdidas por robo de combustible en 2025 subieron un 14.4%, alcanzando 23,491 millones de pesos, frente a 20,529 millones en 2024, según El Universal. Esto equivale al 5% del PIB, un negocio jugoso pese a la vigilancia militarizada.
Las investigaciones siguen para dar con los responsables y desmantelar esta red. ¿Será este operativo un paso real contra el huachicol o solo un rasguño a un monstruo que sigue sangrando las finanzas nacionales?


