¡Illinois saca las garras! El gobernador demócrata JB Pritzker firmó el martes una ley que permite a los residentes demandar a agentes federales de inmigración si sienten que sus derechos civiles fueron pisoteados. Es un golpe directo a las duras políticas migratorias de Donald Trump, que tienen en la mira ciudades como Chicago.
La nueva legislación, aprobada por la legislatura estatal el mes pasado, limita las acciones migratorias fuera de los tribunales estatales y abre la puerta a reclamar daños y perjuicios. Además, prohíbe a las escuelas amenazar con revelar el estatus migratorio—real o percibido—de estudiantes, empleados o sus allegados a terceros. “Dejar a tu hijo en la guardería, ir al médico o asistir a clases no debería ser un drama de vida o muerte”, afirmó Pritzker, quien algunos ya ven como posible candidato presidencial para 2028.
La ley, vigente de inmediato, es una respuesta a la agenda migratoria agresiva de Trump, que parece tratar a las grandes ciudades como campos de batalla. Pero no todos aplauden: Tricia McLaughlin, portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, acusó a Pritzker de violar la Constitución y su juramento al firmar esta medida. ¡Zas! Esto es más caliente que un debate en redes sociales.
Illinois se planta como escudo contra las redadas federales, diciendo “aquí protegemos a los nuestros”. ¿Será esto el inicio de una rebelión estatal contra las políticas de Trump o solo un round más en este ring político? Agárrense, que la pelea por los derechos migratorios promete más golpes bajos que una telenovela de horario estelar.


