En un evento que parecía desfile de moda apocalíptico, el IMSS, liderado por Zoé Robledo, entregó más de 100 mil uniformes y equipos de protección civil a sus brigadistas. Con una inversión de 155 millones de pesos, esta movida busca blindar a trabajadores y usuarios en hospitales y oficinas, porque un simulacro mal vestido no salva a nadie.
La entrega, realizada en el Centro Nacional de Simulación de Mantenimiento en la Ciudad de México, incluyó 93 mil chalecos multicolores, cada uno asignado según la misión: blanco para primeros auxilios, amarillo para búsqueda y rescate, naranja para evacuaciones, rojo para incendios, verde para comunicación, rojo y amarillo para fluidos y energéticos, y azul y naranja para brigadas especiales. También repartieron 5 mil 500 impermeables, mil 500 uniformes, 550 chalecos verde limón y mil 110 trajes de bombero para unidades médicas de Segundo Nivel y de Alta Especialidad. Es como si el IMSS hubiera creado su propio equipo de superhéroes, pero con menos capas y más extintores.
Robledo destacó que no solo se trata de uniformar, sino de capacitar y organizar brigadas para enfrentar desde lluvias hasta incendios. La licitación aseguró calidad homogénea en todo el país, porque no hay nada peor que un chaleco que se deshaga en plena emergencia. Annuar Rubio Moreno, de Conservación y Servicios Generales, añadió que abarcan 2 mil 417 unidades de Protección Civil, con planes de expandir a 6 mil 438, incluyendo las del programa IMSS Coplamar.
Con esto, el IMSS se pone las pilas para que sus brigadistas no solo actúen, sino que se vean bien haciéndolo. ¿Será esta la moda que salve vidas o solo un desfile más? Por ahora, el colorido equipo está listo para el desastre.


