¡Alerta en la Bahía de La Habana! Este viernes por la tarde, la refinería Ñico López decidió hacer su propia fogata épica, soltando una columna de humo negro tan densa que parecía la señal de un nuevo Papa, pero sin Vaticano. Periodistas de la AFP, desde el otro lado del canal, fliparon con el espectáculo, aunque no quedó claro si el fuego lamió los depósitos de petróleo o solo estaba de paso.
El incendio, que se calmó más rápido que un drama en redes sociales, ocurrió peligrosamente cerca de dos petroleros fondeados, como si la refinería quisiera jugar a “verdad o reto” con explosiones. Hasta ahora, los medios oficiales cubanos están más callados que un mime en un funeral. Mientras tanto, en la misma bahía, dos buques de la Armada de México, que llegaron el jueves con 800 toneladas de ayuda humanitaria, deben estar pensando: “¿Vinimos a ayudar o a asar malvaviscos?”.
Cuba, ya hundida en una crisis económica que hace que el Monopoly parezca un juego de millonarios, sufre aún más con la sequía de petróleo tras la caída de Nicolás Maduro y las amenazas de Washington de castigar a quien le venda un barril. Para colmo, el gobierno comunista activó un plan de emergencia: restricciones de combustible y jornada laboral de cuatro días. ¿Lunes a jueves? Suena a sueño de oficinista, pero sin Netflix.
En fin, entre incendios espontáneos y crisis energética, La Habana parece un reality de supervivencia. ¿Próximo episodio? Tal vez un duelo de petroleros. Esto está más caliente que un meme viral en verano.


