¡Drama marítimo en el Golfo! Irán, a través de su embajador ante la ONU, Amir Saeid Iravani, soltó un “no vamos a cerrar el estrecho de Ormuz”, pero con una cara de póker que ni en Las Vegas. Eso sí, aclaró que es su derecho divino cuidar la paz y seguridad de esa vía, como un guardia de barrio con actitud.
Iravani, en plan diplomático, leyó un discurso en las Naciones Unidas jurando que Irán respeta la libertad de navegación, como si fuera el capitán de un crucero de lujo. Pero luego lanzó el dardo: la tensión en la región no es culpa de ellos, sino de Estados Unidos, que anda jugando a los soldaditos y desestabilizando todo. Según él, es como si el Tío Sam hubiera llegado con un megáfono a gritar problemas en un vecindario tranquilo.
Esto viene después de que el nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, sugiriera usar el cierre del estrecho como una especie de as bajo la manga. Iravani no mordió el anzuelo y esquivó el tema con elegancia de ninja. Mientras tanto, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, soltó en Sky News que la Marina de EE. UU., quizás con una pandilla internacional, podría escoltar buques por Ormuz cuando sea posible. Iravani, con un encogimiento de hombros, dijo que no tenía comentarios al respecto.
Así que, por ahora, el estrecho de Ormuz sigue siendo un culebrón geopolítico con más giros que una telenovela. ¿Cerrarán o no cerrarán? Es como esperar el final de temporada de tu serie favorita: todo puede pasar.


