¡Drama internacional al rojo vivo! El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, soltó este miércoles que un cese el fuego en Líbano es no negociable, parte de un plan de 10 puntos que presentó el martes para dialogar con Estados Unidos. En una charla telefónica con Emmanuel Macron, el francés de las baguettes diplomáticas, insistió en que esto es clave, más allá de la tregua de dos semanas acordada. Donald Trump, según Pezeshkian, ve el plan como “viable” para negociar con Teherán. ¿Será?
Pero no todos en Irán están aplaudiendo. Mohammad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento, tuiteó que confiar en EE. UU. es como pedirle a un gato que cuide tu pescado. Acusa a Washington de violar tres principios del acuerdo con ataques en Líbano, un dron en su espacio aéreo y negarles el derecho a enriquecer uranio. “Negociar ahora es tan razonable como jugar ajedrez con un tramposo”, disparó. Mientras, Trump envía a Islamabad este viernes a su equipo estelar: JD Vance, Steve Witkoff y Jared Kushner, su yerno comodín.
Un respiro se vio en el estrecho de Ormuz, reabierto tras estar cerrado desde el inicio de la guerra, y EE. UU. e Israel frenaron bombardeos a Irán tras 39 días. Pero Líbano sigue siendo un polvorín. Aunque Pakistán dijo que el alto el fuego aplicaría “en todas partes”, Trump excluyó a Líbano por culpa de Hezbolá. Israel, con Netanyahu al mando, lanzó su “mayor ataque coordinado” contra el grupo, dejando 112 muertos y 837 heridos, según datos libaneses.
¿Negociaciones o puro teatro? Esto tiene más giros que una montaña rusa. Mientras Netanyahu dice tener el “dedo en el gatillo”, uno se pregunta si alguien apagará este incendio o solo echarán más gasolina.


