Si creías que el drama entre Estados Unidos e Irán no podía subir más de tono, piénsalo de nuevo. Este lunes, Ali Shamkhani, alto asesor del líder supremo iraní, lanzó un mensaje en X tan claro como un puñetazo: “La capacidad balística y la defensa de Irán no pueden ser contenidas ni sometidas a autorización. Cualquier agresión enfrentará una respuesta severa inmediata”. Vamos, que no están para juegos.
La advertencia llega tras las palabras de Donald Trump, quien, después de reunirse con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en Florida, amenazó con “erradicar muy rápidamente” cualquier intento de Irán por reconstruir su arsenal nuclear. Trump se refirió a informes de Israel sobre la reconstitución de misiles balísticos iraníes, dejando caer que no tendrá paciencia si detecta movimientos sospechosos. “Espero que no estén intentando volver a acumular (armas)”, dijo, con un tono que parecía más ultimátum que sugerencia.
El trasfondo no es precisamente un picnic. En junio, EE. UU. atacó instalaciones nucleares iraníes, y poco después Israel libró una guerra de 12 días contra Irán, tras bombardear sitios atómicos de la República Islámica. Esto ha dejado las tensiones más calientes que un horno en pleno verano. Irán, por su parte, no parece dispuesto a bajar la guardia ni a aceptar sermones sobre su programa de defensa.
¿Es esto solo un intercambio de bravatas o el preludio de algo más serio? Shamkhani ha puesto las cartas sobre la mesa, y Trump no parece de los que retroceden ante un desafío. Mientras tanto, el mundo observa este duelo verbal con el aliento contenido, esperando que no pase de las palabras a los misiles.


