¡El tablero internacional se calienta más que un microondas olvidado! Irán, bajo presión de Donald Trump, ordenó iniciar conversaciones con EE. UU. sobre su programa nuclear. Trump advirtió que si no hay acuerdo, “sucederán cosas malas”, como si fuera un villano de película de los 80. La reunión podría ser el 6 de febrero en Turquía, tras mediaciones de Egipto, Catar, Turquía y Omán, según un funcionario árabe anónimo a AFP. La agencia iraní Fars confirmó que el presidente Masud Pezeshkian dio luz verde, y Tasnim señaló que Steve Witkoff de EE. UU. y Abás Araqchi de Irán serían los protagonistas.
La tensión creció desde enero con la represión brutal de protestas en Irán contra el costo de vida, que mutaron en un desafío al régimen teocrático de 1979. Trump, tras amenazar con intervención militar y enviar buques al Golfo, oscila entre la esperanza de un acuerdo y sus advertencias apocalípticas. El portavoz iraní Esmail Baqai negó ultimátums, diciendo que Irán “nunca los acepta”, mientras el líder supremo Alí Jamenei alertó sobre una “guerra regional” si EE. UU. ataca.
Conversaciones previas en 2025 se estancaron por el enriquecimiento de uranio, que EE. UU. exige detener y Teherán defiende bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear. Araqchi insiste en que un acuerdo es posible si levantan sanciones. Pero la desconfianza reina: Occidente sospecha de armas nucleares, algo que Irán niega. En las calles, un jubilado de Teherán, Ali Hamidi, tilda las tensiones de “inútiles” y critica a ambos lados.
Mientras, la represión sigue. La TV iraní reportó detenciones de extranjeros por “disturbios”, y HRANA habla de 42,000 arrestos y 6,854 muertes, aunque el régimen culpa a “terroristas” y a una supuesta trama de EE. UU. e Israel. ¿Acuerdo o caos? Esto está más tenso que un cable de alta tensión.


