El ejército israelí ha decidido que el sur del Líbano, hasta el río Litani, a 30 km de la frontera, es su nuevo patio trasero. Con bombardeos por todo el país, parece que Israel quiere revivir los 80, cuando invadió la zona en 1982 para echar a grupos palestinos. Spoiler: se retiraron en 2000 gracias a Hezbolá, y ahora vuelven a pelear en medio de la bronca con Irán.
El ministro de Defensa, Israel Katz, soltó que sus fuerzas están “maniobrando” para crear una línea de defensa avanzada. Traducción: los cientos de miles de residentes del sur, evacuados al norte, no volverán hasta que el norte de Israel deje de ser un tiro al blanco. Francia, siempre metida en el drama libanés, pidió a Israel que se calme, advirtiendo de un desastre humanitario peor que un reality show sin guion. Desde el 2 de marzo, cuando Hezbolá entró en esta guerra regional, Israel ha dejado 1,072 muertos, incluidos 121 niños, y más de un millón de desplazados. La portavoz militar Ella Waweya avisó que la batalla “apenas comienza”. ¿Alguien dijo maratón de caos?
Mientras, una mujer murió en el norte de Israel por cohetes libaneses, y bombardeos mataron a cinco en el sur y tres cerca de Beirut. En Bchamoun, una niña de cuatro años falleció en un ataque que destrozó casas de civiles como Abas Qasem, quien llora preguntándose por qué su hogar ardió. Hezbolá, furioso tras la muerte de Alí Jamenei, resiste en la frontera y reivindica ataques. Líbano, harto, expulsó al embajador iraní, mientras Hezbolá exige que se retracten.
Esto parece un culebrón bélico con más giros que un carrusel. ¿Seguridad o caos total? Agarra las palomitas, porque el final no pinta nada pacifico.


