Israel salió al paso este jueves para defender la muerte del ayatolá Alí Jamenei, afirmando que se ajustó al derecho internacional de conflictos armados. Según ellos, el líder supremo iraní era un blanco legítimo por ser el comandante en jefe de las fuerzas armadas de Irán. Esto, en medio de una guerra en Oriente Medio que estalló el sábado con ataques coordinados de EE. UU. e Israel contra Teherán, incluyendo el que acabó con Jamenei.
El portavoz militar israelí, Nadav Shoshani, aseguró en X que el ataque “cumplió con el derecho internacional”. Explicó que, bajo las normas de conflictos armados, los comandantes militares que lideran fuerzas durante una guerra pueden ser objetivos válidos. “Como líder supremo de Irán, Alí Jamenei ejercía como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas iraníes”, afirmó Shoshani, señalando que era “el máximo responsable de las decisiones sobre operaciones militares de Irán”. Vamos, lo pintaron como el cerebro detrás de cada movimiento bélico de Teherán.
Israel también argumenta que estos ataques eran cruciales para su seguridad nacional, alegando que Irán estaba reconstruyendo su programa nuclear en una instalación subterránea secreta. Según ellos, no había otra opción más que actuar, como si fueran los héroes de una película de acción salvando el día. Pero con una región ya en llamas, esta justificación suena más a gasolina sobre el fuego que a un intento de apaciguar las cosas.
Al final, Israel se cubre las espaldas con tecnicismos legales mientras el conflicto sigue escalando. ¿Aceptará el mundo esta explicación, o solo avivará más la furia iraní? Esto está más tenso que un cable a punto de romperse.


