Un robo de vehículo el pasado 9 de enero destapó una olla de grillos en la alcaldía Iztacalco. Tras una investigación de película, autoridades capitalinas y federales catearon un inmueble en la colonia Juventino Rosas, calle Sur 113, asegurando unos 100 kilogramos de autopartes, documentación variada, un auto a medio armar y deteniendo a dos hombres. ¡Esto parece un desarmadero de autos con servicio a domicilio!
La operación fue un trabajo en equipo de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) y la Fiscalía General de Justicia (FGJ) de la CDMX, con refuerzos de la Secretaría de Marina (SEMAR) y la Guardia Nacional. Todo empezó con labores de inteligencia, vigilancias fijas y móviles, y un análisis de datos que habría hecho babear a cualquier detective de serie. Identificaron el predio como un supuesto taller clandestino para desmantelar autos robados y vender sus piezas en el mercado negro.
Con una orden de cateo en mano, el operativo se ejecutó sin balazos ni drama, respetando los derechos humanos. Dentro encontraron un tesoro de autopartes, dos tarjetas de circulación, dos placas —una de Hidalgo— y recortes con números que podrían ser de identificaciones vehiculares. También había un vehículo semicompleto, como si alguien hubiera dicho “mañana lo termino” y nunca volvió.
Los detenidos, de 24 y 52 años, fueron puestos a disposición del Ministerio Público junto con el botín. El inmueble quedó bajo resguardo mientras las autoridades investigan si está ligado a más robos en la zona oriente de la capital. La SSC y FGJ recalcaron que estas acciones buscan desarticular redes criminales y devolverle la calma a la ciudad. Porque, seamos sinceros, nadie quiere que su coche termine como un kit de armar en el mercado negro.


