¡Victoria para la radio pública! Este martes, el juez federal Randolph Moss bloqueó una orden «ilegal e inaplicable» del presidente Donald Trump que buscaba cortar la financiación a NPR y PBS, los gigantes de la radiodifusión pública en EE. UU. El fallo, contundente como un micrófono en vivo, asegura que Trump intentó castigar a estos medios por discursos que no le caen en gracia, algo que la Primera Enmienda no permite.
La orden ejecutiva, firmada en mayo de 2025, pretendía «garantizar» que los fondos federales no respaldaran una cobertura «sesgada y partidista». Trump, fiel a su estilo, ha tildado a NPR y PBS de «armas del Partido Demócrata de la izquierda radical» y acusa a los medios críticos de tener un sesgo liberal que le saca canas verdes. Pero el juez Moss no se dejó impresionar por los tuits presidenciales y sentenció que el gobierno no puede usar su poder para excluir a estos medios de subvenciones como represalia por decir cosas que al presidente no le gustan.
La decisión es un balde de agua fría para la cruzada de Trump contra la prensa que no le aplaude. Según Moss, la libertad de expresión no tolera discriminación por puntos de vista ni retaliaciones de este calibre. Es como si le hubieran cortado el audio a Trump en medio de un discurso.
Por ahora, NPR y PBS respiran aliviados, con su financiación a salvo de las tijeras presidenciales. ¿Será este el fin de la batalla o solo un receso publicitario antes del próximo ataque? La señal sigue en el aire, pero el mensaje del juez es claro: no se juega con la libertad de prensa.


