En un giro digno de una comedia de enredos, la jueza Hanna Dugan, de 66 años, fue declarada culpable de obstrucción este jueves en Milwaukee, Wisconsin, por ayudar a un migrante mexicano a escapar de la justicia. Ahora, enfrenta hasta cinco años de prisión por su papel en esta fuga de película.
Todo ocurrió en abril, cuando Dugan, magistrada estatal, permitió que Eduardo Flores-Ruiz, de 31 años, saliera por la puerta trasera de la sala del tribunal, reservada para el jurado, mientras comparecía por un delito. Flores-Ruiz logró salir del edificio, pero su aventura terminó pronto: los agentes de inmigración lo atraparon y deportaron. Dugan fue arrestada y acusada de obstruir un procedimiento federal, aunque se libró del cargo de ocultamiento. Ella se declaró inocente, pero el jurado no compró su versión de “solo estaba mostrando la salida VIP”.
El caso ha encendido la polémica migratoria en el segundo mandato de Donald Trump. La fiscal general Pam Bondi acusó a Dugan de “proteger a un delincuente sobre las víctimas”, mientras los republicanos aplaudieron su detención como un trofeo. Por otro lado, más de 150 exjueces firmaron una carta al Departamento de Justicia, denunciando esto como un intento de intimidar al poder judicial. Los demócratas, meanwhile, ven en esto otro capítulo de la cruzada antimigratoria de Trump, quien desde enero busca expandir el poder Ejecutivo, aunque sus decretos a menudo chocan contra el muro de los tribunales.
Esto parece un culebrón judicial con más giros que una telenovela. ¿Será Dugan un mártir de la resistencia o simplemente alguien que tomó una decisión de serie B? El veredicto final promete más drama que un reality show.


