¡Drama internacional en el debut de José Antonio Kast como presidente de Chile! Asumió este miércoles y ya le tocó el primer dolor de cabeza: decidir el futuro de un cable submarino de fibra óptica que busca conectar Chile con China, pero que tiene a Estados Unidos echando humo como un dragón celoso.
Este proyecto, ideado para cortar la dependencia de las rutas de datos que pasan por Norteamérica, se convirtió en el centro de una pelea digna de telenovela entre Washington y Pekín. La iniciativa fue otorgada en enero a China Mobile, pero dos días después la anularon más rápido que un like accidental en Instagram. Aun así, el gobierno de Trump calificó el cable como una “amenaza” y sancionó a tres funcionarios del exmandatario Gabriel Boric, revocándoles sus visados. Según el experto Jonathan Frez, un cable chino es como darle a Estados Unidos gafas de sol opacas: no verían nada del tráfico de datos regional, mientras China se conectaría con Brasil y el resto de América Latina.
Kast está atrapado entre su principal socio comercial, China, y su deseo de ser el mejor amigo de EE. UU. El comercio con el gigante asiático movió más de 38,000 millones de dólares en 2025, con cobre y cerezas liderando la lista. Pero Washington lo tienta con ayuda contra la delincuencia y la migración, aunque con la condición de bloquearle el paso a China.
Mientras Kast intenta no hundirse en este mar de tensiones, la polémica del cable ya desató roces con Boric antes del traspaso. ¿Optará por el puente digital o por el abrazo yankee? Esto tiene más intriga que un reality de traiciones.


