José Antonio Kast, presidente electo de Chile, soltó una bomba desde Buenos Aires: quiere armar un corredor humanitario para devolver migrantes a sus países, con Venezuela como destino estrella. ¿El plan? Mandar a todos de vuelta como si fuera un Black Friday de deportaciones, pero con menos descuentos y más drama.
Reunido con Javier Milei, Kast charló con líderes de Panamá, Costa Rica, El Salvador, Perú y Ecuador, quienes aparentemente aplaudieron la idea como si fuera un gol en el último minuto. Según él, Venezuela es una «narco-dictadura» que exporta problemas más rápido que un influencer vende filtros. «Somos víctimas del terror de tener una dictadura vecina», dijo, mientras miraba de reojo a posibles intervenciones gringas en el Caribe. Porque claro, nada dice «ayuda humanitaria» como un portaaviones yanqui.
Kast argumenta que la migración irregular, que supera el 11% de la población en algunos lugares, daña a los locales y a los propios migrantes. Chile, con su estabilidad económica, salud decente y educación potable, se volvió el imán de la región. Pero, ojo, no todo es amor: de más de dos millones de migrantes, 300,000 están en situación irregular. «No tenemos problema con quien venga a trabajar con contrato y se identifique, pero esto no es un Airbnb sin reglas», aclaró.
También lanzó dardos al abuso del sistema de salud, con miles sacando licencias pagadas por los chilenos para irse de vacaciones. ¿Y su reunión con Michelle Bachelet por su candidatura a la ONU? Kast promete escucharla en diciembre, aunque no garantiza aplausos. Total, entre deportaciones y diplomacia, Chile parece listo para un reality show internacional. ¿Quién necesita Netflix con este drama?



Chile necesita Netflix con este drama. Triste noticia