En Culiacán, Sinaloa, Nicole Pardo Molina, alias ‘La Nicholette’, pasó de influencer a titular de un culebrón criminal. El 20 de enero de 2026, tres tipos armados en un auto blanco robado le jugaron sucio: ponchallantas, interceptación y secuestro en Isla Musala. Todo quedó grabado por su Tesla Cybertruck, que ahora está más solo que un meme pasado de moda.
Autoridades federales y locales activaron el Protocolo Alba y un operativo masivo para dar con la joven de 20 años, famosa en TikTok, Snapchat e Instagram. Su camioneta de lujo, abandonada en la escena, es la estrella silenciosa del caso, mientras las redes murmuran sobre un grupo criminal detrás del asunto. Las autoridades no confirman nada, pero están investigando hasta el último hashtag. La Nicholette, además de creadora de contenido, manejaba ‘Nicholette Shop’, vendiendo desde pulseras hasta gorras con guiños a Joaquín Guzmán Loera y ‘Los Chapitos’. ¿Moda arriesgada o pista clave?
El secuestro ocurrió en una zona residencial, y los federales advierten que su integridad está en juego, más ahora con Sinaloa ardiendo en violencia. Han pedido ayuda ciudadana, pero hasta el momento, cero avances. Es como buscar un filtro viral en una app caída: pura frustración. La coordinación entre instancias sigue, y el caso es prioridad, aunque los responsables parecen haberse esfumado más rápido que un story de 24 horas.
¿Dónde está La Nicholette? Su historia tiene más giros que un video de baile mal editado. Mientras tanto, seguimos pegados a las noticias, esperando que no sea otro final triste en el reality de Sinaloa.


