
Esta semana, la Unión Europea (UE) lanzó una iniciativa diplomática en Ucrania con el propósito de aliviar las fricciones con Hungría, que ha intensificado su rechazo a la incorporación de Kiev al bloque europeo. La comisaria europea de Ampliación, Marta Kos, viajó a Úzhgorod, ubicada en el oeste de Ucrania, para reunirse con miembros de las comunidades húngara y eslovaca. Durante su visita el lunes, mientras recorría escuelas en las que se imparten clases en húngaro, ucraniano e inglés, destacó: “No puede haber ampliación sin garantizar la protección de las minorías”.
Hungría ha manifestado inquietudes respecto a los derechos lingüísticos de la minoría húngara en Ucrania, además de señalar posibles amenazas económicas y de seguridad relacionadas con la entrada de Kiev a la UE. Las tensiones entre ambos países han aumentado recientemente debido a disputas sobre drones, la expulsión de diplomáticos y limitaciones impuestas a medios de comunicación y funcionarios.
En medio de este contexto, el primer ministro Viktor Orbán, conocido por su cercanía con el Kremlin y enfrentando próximas elecciones, ha hecho de su oposición a la integración de Ucrania un eje central de su campaña política, llegando incluso a poner en duda la soberanía del país vecino. A pesar de estas dificultades, Ucrania mantiene que formar parte de la UE es su camino más viable hacia la estabilidad y el progreso, así como una protección frente a Rusia. Sin embargo, Bruselas ha dejado claro que Kiev aún debe satisfacer estrictos requisitos para progresar en el proceso de adhesión.

