Una mañana que parecía sacada de una película de acción desató el caos en Zapopan, Jalisco, este 29 de diciembre. Un Lamborghini Urus naranja, valorado en más de cinco millones de pesos, fue el blanco de un ataque armado en el cruce de avenida Topacio y calle Brillante, entre las colonias Santa Eduwiges y Bosques de la Victoria. El saldo: tres muertos, incluyendo una menor de edad, y cuatro heridos graves. ¿Lujo o maldición? Esto huele a ajuste de cuentas con extra de plomo.
Los videos en redes sociales parecen un tráiler de Michael Bay: hombres armados hasta los dientes bajaron de dos camionetas y desataron un infierno de 10 a 20 minutos con ráfagas de alto calibre. Más de 200 casquillos quedaron regados como confeti de una fiesta muy, muy mala. El Lamborghini terminó como colador de lujo, con el parabrisas hecho trizas y la carrocería llena de recuerdos explosivos. Cuatro vehículos más, incluyendo tres RAM, también se llevaron su dosis de “cariño”, uno abandonado con un cargador y un radio, como si los atacantes dijeran “llámennos después”.
Civiles con chalecos antibalas fueron grabados escondiéndose tras un auto blanco mientras las balas volaban cerca de Plaza del Sol, causando pánico entre vecinos que solo querían su café mañanero. La zona se convirtió en un set de guerra con Fiscalía, Policía, Guardia Nacional, Ejército y hasta un helicóptero “Titán” buscando a los responsables, que huyeron más rápido que un influencer evadiendo impuestos.
Cierres viales y operativos continúan, mientras rumores apuntan a un comerciante del Mercado de Abastos, apodado “El Prieto”, como posible objetivo junto a su hija. Sin identidades confirmadas, esto parece un episodio de narconovela con presupuesto ilimitado. ¿Quién necesita Netflix cuando tienes Zapopan en vivo?


