¡Agárrense los sombreros, que esto parece guion de película! En Querétaro, 30 integrantes de Los Salazar, compinches del Cártel de Sinaloa, fueron atrapados en un operativo que parece sacado de una maratón de series policíacas. Acusados de vender droga, extorsionar y reclutar como si fueran coaches de reality show, cayeron tras meses de investigación.
La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, junto con un ejército de siglas que incluye al Centro Nacional de Inteligencia, Marina, Defensa, Guardia Nacional y más, se coordinó como en un grupo de WhatsApp para ejecutar 12 órdenes de cateo en la capital queretana. Imaginen el despliegue: agentes con más gadgets que James Bond, haciendo recorridos y vigilancias como si estuvieran cazando Pokémon raros. El resultado: 21 hombres y nueve mujeres detenidos, incluyendo al gran jefe, Diego Salazar, alias “El Flaco” o “Jony”, que suena más a nombre de DJ que de narco.
En los domicilios cateados, las autoridades decomisaron de todo, desde armas de fuego hasta dosis de droga, dinero en efectivo, vehículos y celulares que seguro tienen más secretos que un diario adolescente. Todo fue sellado y puesto bajo resguardo, mientras los detenidos escuchaban sus derechos como si fuera la letra pequeña de un contrato. Ahora, el Ministerio Público decidirá si este elenco se queda tras las rejas.
Fuentes federales confirmaron que esta célula de Los Salazar manejaba la distribución de droga, disputas territoriales, homicidios y extorsión en la región. Vamos, un currículum más oscuro que el historial de navegación de un hacker. ¿Y ahora? A esperar si esta operación marca un golazo contra el crimen o solo es otro capítulo de esta telenovela sin fin.


