¡Agárrense, que esto parece un guion de Netflix! El expresidente de Bolivia, Luis Arce, quien colgó la banda presidencial hace apenas un mes, fue detenido y ahora está en una cárcel a las afueras de La Paz. Sí, de la silla del poder a la celda en un abrir y cerrar de ojos.
Resulta que Arce, según los medios locales, está bajo la lupa por un supuesto desfalco cuando era ministro de Economía bajo el mando de Evo Morales. Vamos, que lo acusan de jugar a Monopoly con los fondos públicos. La exministra para la presidencia, María Nela Prada, no se quedó callada y soltó en redes sociales que esto no es una detención, sino un “secuestro” en toda regla. Según ella, lo llevaron a la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de manera totalmente ilegal, como si fuera un villano de película de acción low-budget.
Mientras tanto, en las calles de La Paz, la gente no sabe si indignarse o sacar las palomitas. ¿Es esto un ajuste de cuentas político o realmente Arce metió la mano donde no debía? Lo que está claro es que la política boliviana tiene más drama que un reality show de citas a ciegas. Y no es la primera vez que un exmandatario acaba tras las rejas por ahí; parece que es parte del currículum.
Así que, mientras Arce se acomoda a su nueva “suite” carcelaria, el país entero se pregunta: ¿quién será el próximo en este juego de tronos andino? Esto está más enredado que un cable de audífonos en el bolsillo.


