¡Alerta en alta mar! Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, llegó a Panamá este miércoles para respaldar con más fuerza que un ancla la soberanía del país sobre el Canal de Panamá. Sin nombrar a Donald Trump, Lula dejó claro que Brasil apoya a Panamá frente a las presiones del magnate estadounidense, quien lleva más de un año insistiendo en que China controla la ruta marítima vía puertos concedidos a una empresa de Hong Kong.
Trump incluso exigió, sin éxito, que los buques gringos pasen gratis por el canal, ignorando tratados bilaterales que fijan peajes según capacidad y carga. Lula, en un acto en el Palacio de Las Garzas, sede del gobierno panameño, afirmó que desde 1999, cuando EE. UU. entregó el canal, Panamá lo administra de manera «eficiente, segura y no discriminatoria». Añadió que defender la neutralidad del canal es clave para un comercio internacional justo, como si fuera la regla de oro de un juego de mesa global.
Condecorado por el presidente panameño José Raúl Mulino durante su visita de 24 horas, Lula también participó en un foro del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), que concluye el jueves. Además, visitó el canal y quedó boquiabierto con los avances tecnológicos desde 2012, cuando vio las esclusas por última vez. Por esta vía, usada principalmente por EE. UU. y China, pasa el 6% del comercio marítimo mundial.
¿Soberanía o soberbia? Lula parece listo para capitanear esta defensa, mientras Trump sigue buscando un pase VIP acuático. Esto tiene más drama que un naufragio en película de aventuras.


