¡Alerta de drama internacional! Luiz Inácio Lula da Silva y Vladimir Putin se han puesto al teléfono este miércoles para jugar a pacificadores, con Venezuela como el niño problemático de América Latina. A petición de Brasil, los dos líderes han charlado sobre cómo bajar el volumen a las tensiones en la región, usando la ONU y hasta los BRICS como su caja de herramientas diplomática.
El Kremlin, que no pierde chance de soltar comunicados con aire de novela de intriga, reveló que la conversación giró principalmente alrededor de Venezuela. Ambos mandatarios coincidieron en que hay que proteger la soberanía y los intereses del pueblo venezolano, especialmente después de que Estados Unidos lanzara una operación militar con el descaro de querer atrapar a Nicolás Maduro como si fuera un Pokémon raro. Lula y Putin, con cara de preocupados, acordaron seguir coordinando esfuerzos para apagar fuegos no solo en América Latina, sino en cualquier rincón del mundo que huela a conflicto.
La idea es usar los canales de la ONU y el club de los BRICS como su mesa de negociación, porque nada dice “paz mundial” como dos potencias tratando de calmar las aguas mientras otros agitan el avispero. ¿Será que logran reducir tensiones o solo añadirán más capítulos a esta telenovela geopolítica?
Honestamente, esto parece un reality show de diplomacia: todos hablan de soberanía, pero nadie menciona que el pueblo venezolano solo quiere estabilidad y no ser el trofeo de una pelea de egos internacionales. ¿Lula y Putin como dúo dinámico? Esto está más loco que un partido de ajedrez en un huracán.


