¡Agárrense, que el drama caribeño está más caliente que un asado en plena siesta! Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, le ha mandado un mensaje claro a Donald Trump: «¡Basta de meterte en mi patio trasero!» Esto, después de que Trump presumiera la incautación de un mega petrolero frente a las costas venezolanas, acompañado de un despliegue militar que incluye el portaaviones más grande del mundo. ¿La excusa? Una operación antinarcóticos. Claro, y yo vendo helados en el Polo Norte.
Maduro, frente a una multitud empapada por la lluvia en Caracas, acusó a EE. UU. de querer un «cambio de régimen» para quedarse con el oro negro venezolano. «¡No al intervencionismo! Dedíquense a gobernar su país», bramó, mientras pedía lealtad a sus seguidores para enfrentar las «amenazas» gringas. El chavismo incluso convocó una marcha para protestar por el Nobel de la Paz a María Corina Machado, quien aplaude las maniobras militares de Trump. Maduro no se quedó callado: «¡Basta de guerras eternas! ¡No más Vietnam, Irak ni Libia!», gritó, como si estuviera audicionando para un discurso de película épica.
Por su parte, Trump, sin dar detalles del buque incautado, lo calificó como «el más grande jamás atrapado» y acusó a Maduro de liderar redes de narcotráfico, asegurando que sus días están contados. ¿Será esto una batalla por el petróleo o solo un reality show geopolítico? Mientras tanto, el Caribe parece más un tablero de Risk que un paraíso tropical. A este ritmo, solo falta que alguien grite «¡Bingo!» para que la cosa se ponga aún más loca.


