¡El centro de la Ciudad de México se convirtió en un hervidero este 8 de marzo! Durante la marcha por el Día Internacional de la Mujer, miles exigieron justicia, pero no todo fue paz y amor. La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) reportó incidentes en el primer cuadro de la capital que pusieron a las autoridades en modo alerta máxima.
Sobre avenida Juárez, un grupo de manifestantes encapuchadas fue detectado con intenciones de armar caos en comercios locales. La policía las siguió como en película de espías, encauzándolas hacia la calle 5 de Mayo. Ahí, los uniformados intervinieron para proteger a las manifestantes pacíficas, confiscando objetos que parecían más aptos para una batalla campal que para una protesta. Todo esto, según el reporte, para evitar riesgos a personas y a la infraestructura urbana. La presencia policial se mantuvo firme, vigilando que la marcha no se saliera más de control que un karaoke después de medianoche.
Más tarde, en el Zócalo, otro incidente: un grupo logró colarse por una puerta de las vallas metálicas que protegían la Catedral Metropolitana. Estas barreras, puestas para resguardar monumentos históricos, no fueron obstáculo para las intrépidas. La Policía Metropolitana formó una línea de contención, exhortándolas a desalojar sin dañar los inmuebles emblemáticos. Por suerte, no hubo heridos ni enfrentamientos mayores, según el informe oficial.
Mientras tanto, la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil desplegó personal a lo largo de la ruta para atender emergencias y dar apoyo. Recomendaron a las asistentes seguir indicaciones y fijar puntos de reunión por si alguien se perdía en el mar de pancartas. Al final, el 8M fue un grito fuerte, con algunos tropiezos, pero sin descarrilarse del todo.


