Marco Rubio, el flamante secretario de Estado de EE. UU., lanzó flores al gobierno de Claudia Sheinbaum por su lucha contra la inseguridad, diciendo que México está dándole caña al tema como nunca antes. Eso sí, con un guiño de “falta camino”, como un entrenador motivando al equipo en el medio tiempo.
En una conferencia de prensa, Rubio destacó que la cooperación entre ambos países está más aceitada que un motor de Ferrari. El 11 de diciembre, en la segunda reunión del Grupo de Implementación en Seguridad México-EE. UU., figuras como Roberto Velasco y el embajador Ronald Johnson pusieron sobre la mesa temas candentes: tráfico de armas, seguridad fronteriza y hasta drones criminales que parecen sacados de una película de ciencia ficción. Acordaron acelerar el intercambio de info sobre armas, incautaciones y extradiciones, además de golpear las finanzas de los cárteles y frenar los precursores químicos para drogas. Todo con un vibe de “trabajamos juntos, pero cada quien en su casa”.
La cosa se pone más Hollywood cuando Rubio compara a México con Venezuela, describiendo a este último como el villano de la trama. Según él, el régimen de Maduro no solo ignora a EE. UU., sino que prácticamente les renta Airbnb a grupos como el ELN, las FARC y narcos que mandan cocaína por el Caribe, afectando a países como Trinidad y República Dominicana. Mientras, México y EE. UU. planean desde fuerzas antipandillas en Haití hasta operativos marítimos en el Pacífico.
Al final, Rubio parece decir que México es el compañero confiable en esta buddy movie de seguridad hemisférica. ¿Seguirán los créditos con una secuela en enero de 2026, fecha de la próxima reunión? Esto pinta más emocionante que un reality de policías fronterizos.


