¡Agárrense, que el ring del Senado está más candente que un reality de peleas! Markwayne Mullin, candidato de Trump para liderar el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), enfrentó este miércoles un interrogatorio brutal sobre política migratoria en una audiencia de confirmación que tuvo de todo menos palomitas. Senador por Oklahoma, Mullin intentó despegarse de la polémica secretaria saliente, Kristin Noem, despedida por Trump tras comentarios desatinados sobre la muerte de dos manifestantes en Minnesota durante protestas contra redadas de inmigración.
El choque estelar fue con Rand Paul, también republicano y presidente del comité, con quien Mullin tiene un historial más espinoso que un cactus. Paul, tras tres horas de tensión, anunció a la prensa que votará en contra de su nombramiento. Con una mayoría republicana de 8-7 en el comité, basta una mayoría simple para enviar la nominación al pleno del Senado, y el demócrata John Fetterman dejó la puerta abierta, diciendo que tiene “mentalidad abierta”. La votación está prevista para el jueves.
Mullin prometió sacar al DHS y a la controvertida ICE del ojo del huracán mediático: “Quiero que en seis meses no seamos la noticia diaria”, afirmó, buscando “proteger la patria” y “devolver confianza”. Propuso transformar a ICE en una “agencia de transporte” para deportaciones, evitando redadas urbanas, y exigir órdenes judiciales para entrar a hogares o negocios, salvo en casos de delincuentes confirmados. También se retractó de llamar “individuo demente” a uno de los fallecidos en Minneapolis y defendió reestructurar, no eliminar, a FEMA.
El arranque fue explosivo cuando Paul lo confrontó por viejos insultos, incluyendo haberlo llamado “maldita serpiente” y justificar un ataque contra él en 2017. Mullin, exluchador de artes marciales, no se disculpó, pero dijo que nadie merece ser “golpeado por sorpresa”. ¿Confirmarán a este peso pesado o lo mandarán de vuelta al banquillo? Esto está más peleado que un combate de UFC.


