
¡Agárrense los sombreros, que Perú sigue siendo el reality show político más salvaje del hemisferio! Martín Vizcarra, expresidente peruano, acaba de ser condenado a 14 años de prisión por recibir sobornos jugosos mientras era gobernador de Moquegua entre 2011 y 2014. La jueza no tuvo piedad: aceptó 676,000 dólares de constructoras a cambio de dos obras públicas. ¡Eso es más efectivo que vender limonada en una esquina!
Vizcarra, de 62 años, juró que es inocente y que todo esto es una persecución política digna de una telenovela de bajo presupuesto. Llegó al poder en 2018 tras la renuncia de su predecesor, pero en 2020 el Congreso lo mandó a casa mientras lo investigaban. No contento con su drama, su hermano Mario planea postularse a presidente en 2026 con el partido Perú Primero, asesorado por el mismísimo Martín. ¿Nepotismo o estrategia de reality? Ustedes decidan.
Mientras tanto, Perú es un circo con seis presidentes desde 2018, todos cayendo como fichas de dominó por corrupción o destituciones. Tres expresidentes ya están tras las rejas: Alejandro Toledo con dos condenas, Ollanta Humala con 15 años por lavado de activos, y Pedro Castillo en prisión preventiva por presunta rebelión. Es como si la cárcel fuera el nuevo club VIP de exmandatarios.
Y Vizcarra, aunque fue el candidato más votado para legislador en 2021, está inhabilitado por 10 años por cerrar el Parlamento en 2019. ¿El futuro? Más protestas, más descrédito y, probablemente, otro capítulo de esta saga. Perú no decepciona: es el drama que no necesita guionistas.

