Un domingo de terror sacudió Salamanca, Guanajuato, cuando un comando armado irrumpió en un campo de fútbol en Loma de Flores el 25 de enero, matando a 11 personas —10 en el lugar y una en el hospital— y dejando al menos 6 heridos, entre ellos una mujer y un menor. El ataque, ocurrido antes de las 17:30 en las canchas Campos de las Cabañas, desató el pánico mientras los asistentes huían.
Según la Fiscalía General del Estado de Guanajuato (FGE), los agresores llegaron en tres camionetas y dispararon sin piedad. Peritos hallaron más de cien casquillos de armas de alto poder. Paramédicos reportaron heridos graves, y algunos fueron golpeados al escapar. Guardia Nacional, Ejército, FSPE y Policía Municipal aseguraron la zona para recolectar evidencias, mientras imágenes en redes sociales mostraban la conmoción en la cancha ensangrentada.
El alcalde César Prieto, en un video, denunció una ola de violencia en la región, citando otros crímenes recientes como el asesinato de cinco hombres en Cuatro de Altamira, un homicidio en San Vicente de Flores y restos humanos en San Antonio de Flores. También mencionó un explosivo desactivado en PEMEX. Prieto pidió ayuda directa a Claudia Sheinbaum y a la gobernadora Libia Dennise García para recuperar la paz, afirmando que “grupos criminales intentan someter a la autoridad, pero no lo lograrán”.
La FGE inició una investigación prioritaria con agentes, peritos y coordinación con fuerzas federales y estatales, prometiendo justicia con las víctimas en el centro. Guanajuato sigue siendo un foco de violencia por disputas criminales. Prieto llamó a la ciudadanía a unirse contra la descomposición social. ¿Saldrán adelante? Esto parece más un campo de batalla que de fútbol.


