En un giro que parece sacado de una serie de narcos con demasiado presupuesto, dos personas fueron detenidas este miércoles por su presunta relación con la masacre en un campo de futbol en Salamanca, Guanajuato, que dejó 11 muertos. Los operativos, dignos de una película de acción, se realizaron en varios puntos del estado, con foco en la zona del Cártel de Santa Rosa de Lima.
El martes, en San Antonio de los Morales, Juventino Rosas, pegado a Salamanca, cayó una mujer y se recuperaron tres vehículos. Este lugar no es cualquiera: es el terruño de José Antonio Yépez Ortiz, alias El Marro, líder del cártel, y hogar de varios de sus familiares. Las detenciones están vinculadas al brutal ataque del pasado domingo en Loma de Flores, Salamanca, donde un partido de la final de la Liga Llanera terminó en tragedia con 11 fallecidos y 10 heridos, incluyendo a una mujer y un menor.
Las autoridades no han perdido el tiempo; los detenidos serán presentados ante un juez en las próximas horas. La gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo aseguró que la Fiscalía General del Estado tiene avances claros y pronto revelará detalles y motivaciones del caso para hacer justicia. “Hoy tenemos sesión del Consejo Estatal de Seguridad para fortalecer la estrategia Confía por la paz”, afirmó el martes.
Las investigaciones apuntan a que al menos cinco víctimas trabajaban para una empresa de seguridad ligada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), y el ataque lo habrían perpetrado Los Marros, brazo armado del Cártel de Santa Rosa de Lima, expertos en droga, homicidios y extorsión. En un estado que en 2025 registró más de 2,500 homicidios, Guanajuato sigue siendo el ring de una pelea sin fin. ¿Habrá justicia o solo más capítulos de este drama?


