¡Drama en la Casa Blanca! Melania Trump, primera dama de Estados Unidos, salió al ruedo este jueves para desmentir categóricamente cualquier relación con el infame Jeffrey Epstein, el delincuente sexual cuya sombra sigue generando titulares. En una rara declaración pública, Melania no se anduvo con rodeos: “Las mentiras que me vinculan con el vergonzoso Jeffrey Epstein deben terminar hoy”. ¡Zas, directo al grano!
Desde la mismísima Casa Blanca, aseguró que nunca tuvo vínculo alguno con Epstein ni con su socia Ghislaine Maxwell, con quien solo intercambió, según ella, una correspondencia esporádica, probablemente del tipo “felices fiestas” y no “reunámonos en una isla sospechosa”. Melania calificó las acusaciones como difamatorias, y no es para menos, considerando el peso de un nombre como el de Epstein, detenido en 2019 por tráfico sexual de menores. Su muerte ese mismo año en una celda de Manhattan, dictaminada como suicidio, sigue siendo un caldo de cultivo para teorías conspirativas más locas que una película de Hollywood.
El revuelo alrededor de Epstein no parece tener fin, con su red de contactos siendo diseccionada bajo el microscopio de la opinión pública. Melania, visiblemente harta, decidió poner un alto a los rumores que la salpican, dejando claro que no tiene nada que ver con ese capítulo oscuro. ¿Será suficiente para acallar las lenguas viperinas?
Esto parece sacado de un culebrón de lujo: intrigas, acusaciones y una primera dama defendiendo su nombre. Mientras el mundo sigue especulando sobre la red de Epstein, Melania lanza su propia campaña de “basta ya”. ¿Logrará cerrar este expediente o solo avivará el fuego de los chismes?


