¡Agárrense los rosarios! La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha salido con todo contra Donald Trump tras sus críticas al papa León XIV, un pontífice gringo que se atrevió a pedir paz en Oriente Medio. Meloni calificó de “inaceptables” las palabras de Trump, quien llamó al Papa “débil” y “terrible para la política exterior”. Esto parece más un culebrón vaticano que una cumbre diplomática.
Resulta que Trump, sin pelos en la lengua, soltó que el Papa está equivocado y que no hay nada de qué disculparse. Mientras tanto, Meloni, una de sus aliadas más cercanas, le puso los puntos sobre las íes, defendiendo al Santo Padre como si fuera el capitán de su equipo de fútbol. No está sola: políticos italianos de todos los colores, desde el conservador Matteo Salvini hasta la oposición con Elly Schlein, han cerrado filas con León XIV. Hasta el presidente Sergio Mattarella aplaudió el “enérgico llamamiento a la paz” del Papa, como si fuera un discurso digno de un Óscar.
Salvini, viceprimer ministro, dijo que atacar al Papa no es ni útil ni inteligente, algo así como pelear con el árbitro en un partido que ya perdiste. El ministro de Defensa, Guido Crosetto, y el de Exteriores, Antonio Tajani, también le tiraron flores al Pontífice, destacando su fortaleza y compromiso. Incluso Giuseppe Conte, del Movimiento 5 Estrellas, citó al Papa para mandarle un zasca a Trump.
¿Y qué nos queda de este circo? Un Papa que no se calla, un Trump que no se retracta y una Meloni jugando a mediadora celestial. Esto tiene más drama que un reality show, pero menos soluciones que un Wi-Fi sin señal. ¿Será que la paz mundial empieza con un buen meme?


